Ilustración: Hola La PazEn la Semana Santa de 1940 un barco sardinero de California ancló frente a La Paz. Traía a John Steinbeck y al biólogo Ed Ricketts. De esas dos noches salió una de las novelas más leídas del siglo.
El 11 de marzo de 1940 el Western Flyer, un cerquero sardinero de 77 pies, salió de Monterey, California. Lo había rentado John Steinbeck, que acababa de publicar «Las uvas de la ira», para acompañar a su amigo Ed Ricketts, un biólogo marino que quería estudiar la vida de las pozas de marea del Golfo de California.
Iban también Carol, la esposa de Steinbeck, el capitán Tony Berry y tres tripulantes. Berry nunca había entrado al golfo. De todo el viaje, Ricketts sólo había planeado tres sitios para colectar, y uno era La Paz.

Llegaron el jueves 21 de marzo. Ya no había muelle municipal, así que anclaron frente a la ciudad. El Viernes Santo la tripulación fue a misa y el sábado 23 por la mañana siguieron hacia el norte.
En el libro del viaje, Steinbeck describe La Paz como la gran ciudad legendaria de esa costa, con un puerto viejo y pobre pero muy bello. Vio frente al mar un hotel nuevo en construcción, y le preocupó que llegara el turismo.

«Probablemente los aviones pronto traerán gente de fin de semana desde Los Ángeles.»John Steinbeck sobre La Paz, en 1940 (traducción nuestra)
El 21 de marzo colectaron en un bajo de arena y coral que hoy queda junto al malecón, en pleno centro: 73 especies, entre ellas dos anémonas nuevas para la ciencia. En 2020 el biólogo Richard Brusca volvió al mismo sitio y encontró sólo 15 de ellas.
El 22 fueron a El Mogote, la barra de arena y manglar frente a la ciudad: 76 especies. Ahí apareció un gusano marino que se bautizó Thalassema steinbecki, en honor del escritor. Del viaje completo salieron unas 557 especies, unas 40 nuevas para la ciencia.

En La Paz le contaron una historia que Steinbeck anotó en su libro como un caso real y reciente: un muchacho pescador encontró una perla enorme, los compradores le ofrecieron muy poco, lo atacaron para quitársela y, al final, la devolvió al mar.
Con ella escribió primero un guion de cine, en 1944. Salió como cuento, «The Pearl of the World», en diciembre de 1945, y como novela en 1947. La película mexicana de ese año, del Indio Fernández, con fotografía de Gabriel Figueroa y Pedro Armendáriz como Kino, se llamó durante el rodaje «The Pearl of La Paz», aunque se filmó en la costa de Guerrero y en estudios.

La Paz vivió de las perlas desde el siglo XVI. A principios del siglo XX, Gastón Vives incluso las cultivó. Pero en 1939 los buzos encontraron las ostras muertas en el fondo, y ese mismo año el gobierno prohibió para siempre su pesca. La causa se discutió mucho; los investigadores apuntan a la sobreexplotación y al cambio en el agua del golfo.
Steinbeck llegó unos meses después. La historia del muchacho y su perla habla de un mundo que se estaba acabando en ese mismo momento.


El barco siguió pescando muchos años, se hundió dos veces y estuvo a punto de perderse. Lo rescataron y lo restauraron, y hoy es un barco de investigación y educación con base en Moss Landing, California.
El 13 de abril de 2025, 85 años después, atracó en el malecón de La Paz. Unas 2,000 personas fueron a recibirlo. Está anunciado que regrese al golfo en la primavera de 2027.

La barra de arena y manglar donde encontraron el gusano que lleva el nombre de Steinbeck.
El Museo Regional de Antropología e Historia cuenta la historia de las perlas en la región.
Para leerlo: «The Log from the Sea of Cortez» (1951) cuenta el viaje día por día, y «La perla» (1947) se lee en una tarde.
Somos anfitriones de aquí, con departamentos a unas cuadras del malecón.
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