Ilustración: Hola La PazEl símbolo de La Paz es una roca que esculpió el mar. En 1989 se vino abajo, en 1994 la volvieron a poner en pie y en 2005 hubo que levantarla otra vez.
Balandra es de roca volcánica. El programa de manejo del área protegida describe la caleta como capas gruesas de tobas, una roca de ceniza volcánica, de la Formación Comondú.
El oleaje abrió cuevas en esa roca. Cuando el techo de una cueva se cae, quedan bloques sueltos, y el mar los sigue gastando más abajo, donde pega el agua, que arriba. Así quedó el Hongo: un sombrero ancho sobre un tallo delgado.

«La geoforma icónica del Área Natural Protegida y de la ciudad de La Paz.»Programa de Manejo de Balandra, CONANP, 2015
En 1989 un grupo de turistas se subió al Hongo y la roca se cayó. Así lo cuenta el Congreso de Baja California Sur; otras versiones dicen que fueron los integrantes de un grupo musical. En lo que coinciden es que la tiraron personas que se subieron.
Pasaron casi cuatro años antes de que alguien empezara a levantarla: los trámites arrancaron en marzo de 1993.
El ingeniero Ricardo Mancilla Rangel, director de Obras Públicas del municipio de La Paz, sacó adelante el proyecto, con un diseño que cedió el arquitecto Gonzalo Teurell. A un mes de empezar, el municipio se quedó sin dinero: llevaba 21 mil pesos.
Mancilla pidió ayuda a través de The New York Times y respondió Bob Gain, un estadounidense con empresas en México, que pagó el 70 % de lo que faltaba y prestó maquinaria. Su madre, Dorothy Dewar Clift, se había enamorado de Balandra; él sólo pidió una pequeña placa con su nombre.
Cavaron una fosa de metro y medio en la base, pusieron una estructura de acero y concreto, perforaron la roca y la alinearon con fotos antiguas para que quedara como estaba. La obra se entregó el 31 de enero de 1994.

La reparación no duró. Según el Congreso del estado, el Hongo se volvió a caer; según Talleres Navales Bercovich, la obra de 1994 falló a los dos o tres años y la roca se quedó en el suelo hasta 2005. En lo que todos coinciden es en quién la levantó.
En 2005 los hermanos Leobardo, Abel y Eduardo Bercovich, de ese taller naval de La Paz, lo volvieron a poner en pie como trabajo voluntario. Le metieron un eje de acero inoxidable dentro de la roca y de la base, con epóxico marino, y lo cubrieron otra vez con piedras y mortero.

El 30 de noviembre de 2012 Balandra se declaró área natural protegida, como Área de Protección de Flora y Fauna: 2,512 hectáreas entre la bahía, los cerros y Ensenada Falsa. El Hongo quedó dentro de una zona núcleo.
En 2019 la propia CONANP reconocía que su programa de manejo no prohibía subirse. Hoy su reglamento para el visitante lo dice claro: no subirse al Hongo ni a la duna. La playa tiene dos turnos al día, de 8:00 a 12:00 y de 13:00 a 17:00, con 450 personas por turno, y se entra con brazalete.

En diciembre de 2024 una diputada local presentó fotos en el Congreso de Baja California Sur: la base tenía corrosión avanzada y el Hongo empezaba a inclinarse. Los materiales de 2005 se calcularon para durar unos 20 años, hasta 2025.
Su punto de acuerdo pide a CONANP recursos para conservarlo y una mesa de trabajo con el estado y el municipio. No encontramos noticia de que ya se haya hecho la obra. Mientras, siguen saliendo videos de gente trepada en él: uno en agosto de 2023 y otro en febrero de 2025. Por eso la regla más importante de Balandra es la más sencilla: el Hongo se ve, no se toca.
No se ve desde el estacionamiento: se llega por la orilla desde la playa principal, pasando unas rocas.
Se compra en el sitio de CONANP (en línea sólo hay para el turno de la tarde) o en su oficina de Ocampo 1045, en el Centro.

Las fuentes no coinciden en algunos detalles: el año de la primera caída (1988, 1989 o principios de los noventa), quién la tiró, cuánto pesa (entre 13 y 20 toneladas) y si la reparación de 1994 duró dos años o doce. Aquí seguimos al Congreso de Baja California Sur, a CONANP y a la empresa que la levantó en 2005.
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